Páginas vistas en total

viernes, 2 de octubre de 2020

La Educación Social es esencial. Educación Social en tiempo de mascarillas.

Como en las últimas siete ediciones, el Col·legi d'Educadores i Educadors Socials de Catalunya me invita a participar en el Carnaval de Blogs con motivo del Día Internacional de la Educación Social. En esta ocasión nos piden que reflexionemos en torno a los momentos vividos y que estamos viviendo profesionalmente: ¿crees que esta crisis ha hecho más evidente que la Educación Social es esencial? ¿Por qué? ¿lo son todos sus ámbitos? La Educación Social se revalorizará después de todo lo vivido... ¿o no? ¿Qué tenemos que aprender de estos momentos? Y tú, ¿cómo lo has vividoSerá esta crisis un punto de inflexión para la disciplina y para la profesión después de sus primeros 25 años de historia?


Vamos a ver qué sale. Me temo lo peor.

Si será importante la Educación Social que lo primero que hicieron es suspender todos los programas y servicios de intervención socioeducativa con infancia y adolescencia. Es más, al día de hoy en mi CC.AA, iniciado el curso escolar, la administración mete en el mismo saco este tipo de intervención y las actividades extra-escolares. Para la dirección de un centro de secundaria al que dices que estás interviniendo con chavales en riesgo es como si le dijeras que te vas a juntar para bailar el corro ancho de la patata. Está claro que tiene un alto concepto de la labor de educadores/as sociales, sí. O también que no tiene ni puta idea de lo que es la educación social. Y si la dirección de un centro escolar, el sistema educativo en su conjunto no sabe lo que es la educación social qué le vamos a exigir a la sociedad.

En mi opinión, la  Educación Social sí es esencial. Se lo que hace por las personas, por los grupos, por colectivos en riesgo, por chicos y chicas..., pero para el sistema parece que no es  tan  importante. Como diría Serrat "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Han de pasar todavía algunos años para que la sociedad nos vea como esenciales, como vio durante el estado de alarma a sanitarios, conductores, servicios, empleados de supermercado, etc...Aún no hemos llegado a ese status. En mi opinión por que la profesión ha de reinventarse, salir de la hiper-institucionalidad y del siglo XX de una vez,  y también del "qué agustito estoy aquí con mi ordenador delante y sin salir a la calle que hace frío o calor".

En los últimos tiempos estaba el debate (tan absurdo por lo evidente como necesario por la disparatada realidad) sobre la incorporación de educadores/as sociales a los centros de secundaria, de hecho en algunos lugares ya funciona. Me temo que esta crisis va a hacer que retrocedamos ya que lo único que se valora ahora es que haya más profesorado (que sí, que es importante), pero olvidan la salud emocional de chicos y chicas y también el imprescindible aumento de personal de limpieza, también más importante que nosotros/as ahora.

Lo siento, pero no puedo evitar la sensación, cuando oigo o leo que la profesión de educador/a social es también muy importante, de que tenemos un lloriqueo infantil porque no nos hacen caso, como el niño que dice mamá mamá que el hermano me ha pegado. He de confesar que estoy algo cansado de este tipo de mensajes victimistas. No nos han arreglado nunca nada y creo que seguirá sin hacerlo.

También, me he hinchado en los últimos años de oír hablar, sobre todo a jóvenes que terminan el grado, sobre el intrusismo profesional. Es muy socorrido cuando no se tiene claro quién es uno mismo:  intentar buscar chivos expiatorios. Pues bien, nos ha llegado la hora de que quienes usurpamos somos educadores/as sociales ya que estamos ocupando puestos haciendo apoyo escolar, algo para lo que nadie está formado. Para eso están los que sí están capacitados/as: maestros y maestras. Y ahora, con esta nueva realidad y como el sistema educativo no puede asumir su función, pues nada, todo el mundo a hacer apoyo escolar y con educadores/as sociales con el rabo entre las piernas a jugar a ser maestros. Y buscando justificaciones imposibles. Qué bien, qué coherente.

A mí lo que me preocupa no es si nos hacen caso o no, lo que realmente me tiene preocupado son niños, niñas y adolescentes que no van a tener a alguien cerca para acompañarles y que nos afecte su situación como personas no sólo como un expediente académico andante.

En julio se volvieron a poner en marcha los programas que coordino que atienden a adolescentes, algunos en situaciones difíciles, y que necesitan a sus educadoras sociales para que alguien se preocupe de ellos y ellas, que les entienda, que les echen la bronca cuando la merecen y que les ayuden a salir de ese bache con el que no pueden y que si los problemas van a mayores siempre tendrán a alguien de su parte. Posiblemente sea más importante que aprueben lengua, sí, pero hasta que no le demos la importancia que tiene el trabajo de un buen profesional de la educación social, la batalla no estará ganada y nuestra profesión no será entendida. De cada 10 familias que me encuentro 9 ven más importante que sus hijos se pasen las tardes haciendo deberes a que se desarrollen como personas (Ej: En el programa, tu hijo va a poder socializarse mejor, va a desarrollar habilidades que le van a venir muy bien para su vida y para buscar un empleo, va a tener unos valores y va a sentirse escuchado...Respuesta: Muy bien ¿pero va a hacer deberes?

Tenemos un sistema educativo de mierda. Una triste realidad.

Para otros proyectos he tenido que esperar ya que parece que puedo estar en una terraza tomándomelas, pero no puedo estar en un parque con chicos y chicas hablando. Creo que tenemos que tomarnos muy en serio hacer nuestras reuniones en bares-casas de apuestas porque, al menos en la Región de Murcia, tienen  permiso para hacer lo que les salga de las narices y sin hora.

En definitiva, no creo que lo que ha pasado cambie nada. Todavía recuerdo cuando se decía que esto nos iba a cambiar a todos/as. Tururú. 

Lo único que está cambiando es la forma de relacionarnos y la dificultad de transmitir emociones con la distancia social y la mascarilla y que ahora cuando hacemos una dinámica de grupos ¡No nos podemos tocar! Esto conlleva un cambio absoluto en muchas metodologías de intervención con personas y tendremos que ir adaptándonos. 

Ahora, la formación también es más complicada. He dado mucha formación y es como si en estos momentos entrara a un mundo nuevo que no domino. Veremos las próximas formaciones que tengo cómo las abordo y si seguirán gustándome o no. Si no me gustan, con todo el dolor de mi corazón, las dejaré. El contacto humano para mi seguirá siendo imprescindible.

Lo que sí creo que se va a hacer fundamental es la palabra. Con la cara casi tapada, expresarnos en la justa medida, saber utilizar las palabras adecuadas que hagan entender nuestro mensaje de forma clara y que, por supuesto, esas palabras y su entonación transmitan la emoción necesaria para que el mensaje cale en nuestros interlocutores.

Dándole un repaso al post antes de publicarlo veo que no es nada festivo para celebrar el Día Internacional de la Educación Social. No le vendría mal a la Educación Social celebrarlo de vez en cuando con un buen puñetazo en la mesa. Al final, la administración está tan presente en todo que creemos que todo es administración y que todo tiene que ser bajo sus paradigmas y su forma de hacer las cosas, que de 3 de la tarde hasta las 8 de la mañana el mundo no existe y me temo que nos equivocamos. Si lo que hacemos es imitar a la administración en nuestra forma de hacer las cosas ya os digo que estamos en la senda equivocada, pero bueno, también se está más calentito ¿No? No vaya a ser que alguien se enfade.

Gracias al CEESC por invitarme una vez más. Un abrazo a todos y todas.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este es un lugar para reflexionar, dialogar y exponer. Utilizalo como tal.