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martes, 10 de febrero de 2015

Departamentos de Infancia, adolescencia y juventud.

Llevo un tiempo dándole vueltas a unas ideas y antes de que se pierdan, como tantas otras, quiero dejarlas plasmadas aquí. Se trata de poner en común las áreas de trabajo que figuran en el enunciado del post  de forma efectiva y en los diferentes ámbitos de las administraciones públicas. No me refiero a unirlas porque sí, como solemos hacer por aquí estas cosas, y que se convierta en una división administrativa para el entretenimiento de las personas no adultas  sino de crear estructuras al servicio del bien común.

¿Y qué bien común es ese? Pues el que decidamos como sociedad. Tan fácil, tan difícil.

Voy a tratar de aclarar mi propuesta en una serie de puntos en los que cada uno  podrá expresar sus matices.

  1. Desde abajo hacia arriba.
Estamos acostumbrados a que todo proceso exista gracias a que unos cuantos deciden hacerlo por el bien de todos. Antes se llamaba despotismo ilustrado ahora no se qué eufemismo inventaremos para describir lo que ha sido siempre este país. Desde la creación de los Consejos de Juventud hasta la puesta en marcha de departamentos expresos para atender las necesidades de la población joven, han sido tareas propias de nuestros queridos partidos políticos, auto consagrados como la esencia de la democracia.

Pues no, la historia debe realizarse desde abajo, con procesos diseñados por especialistas en donde lo principal no sea el desarrollo de contenidos sino el diseño de fórmulas que garanticen el querer, el poder y el saber participar desde bien niños. Lo demás es hablar de participación de forma vacía e inútil. Y esto puede ser complejo pero no es difícil de ejecutar, sólo es necesaria voluntad política, un término utilizado de forma frecuente pero con escaso recorrido en la práctica, y dejar trabajar a la gente que sabe.

  1. El ámbito.
Para poner en marcha un proyecto como el que os estoy describiendo es necesario hacer pruebas y comprobar aciertos y errores. Las localidades medianas serían la diana de este programa piloto por las posibilidades que ofrece a la hora de implementar todas las acciones necesarias. Si esto funcionase en una localidad de 10000, 20000 o 50000 habitantes sólo sería cuestión de adaptarlo  tanto a las grandes poblaciones como a las pequeñas.

  1. Los objetivos y la voluntad política.
Os hablo a continuación del eslabón más difícil para llevar a cabo una idea como ésta y no por su complejidad, como decíamos antes, sino por lo obtuso de las propuestas políticas que tenemos encima de la mesa y por su falta de preparación a la hora de saber qué es eso del bien común. En este apartado nos guiaríamos por los siguientes pasos:

  • Dejar fuera del conflicto político los asuntos concernientes a infancia,      adolescencia y juventud. Pacto entre partidos.
  •  Establecer conjuntamente unos objetivos para esas tres áreas de actuación a medio y largo plazo en donde se abra un proceso adaptado a cada realidad. Ninguna intervención de este tipo ha de ser igual en todos los ámbitos, no tendría sentido.
  • Partidos políticos, organizaciones ciudadanas, procesos participativos realizados con niños, adolescentes y jóvenes y las herramientas que consideréis oportunas se pueden utilizar en esta fase del proyecto cuyo único objetivo es obtener unos objetivos en los que todos podamos estar de acuerdo y que contribuyan a que la denominada transición a la vida adulta tenga sentido.
  • Una vez conseguido el acuerdo en los objetivos es cosa de técnicos el lograr llevarlos a cabo y de políticos el garantizar que los fines se cumplan, removiendo todo aquello que lo impida y garantizando los recursos necesarios para conseguirlos. La política es plantear objetivos, los técnicos son los que deben de poner en marcha las herramientas y metodologías para su consecución. Hace poco, ponía un ejemplo en un post de esta situación y me refería a la investigación científica para aclararlo. Los políticos pueden poner como  objetivo que se incida en un periodo sobre la investigación contra el cáncer pero son los investigadores los que arbitrarán los métodos y las formas de trabajar para llegar a ese fin ¿os imagináis a un político en el Centro Superior de Investigaciones Científicas diciéndole a un experto qué encima debe utilizar es sus experimentos? ¿No? Pues esto es exactamente lo mismo.

Sí, lo sé. Lo triste es que esto nos parezca ciencia ficción pero si os paráis a pensar sólo es lógica y sentido común. Además, sin esta situación todo lo demás sobra: vuestras ideas, las mías, esta propuesta y cualquiera que trate de poner algo de razonamiento en este lío en que hemos convertido el futuro de este país. Pero sigamos adelante, al fin y al cabo esto es sólo una idea y el papel va a aguantar lo que escriba sobre él.

  1. La organización.
En la situación actual no podemos pedir que un responsable político sea un experto en este tipo de actuaciones por tanto será imprescindible pedir la participación de equipos o personas que sean capaces de realizar la tarea de planificar, orientar, motivar, proponer, formar, seguir y evaluar todo lo que se haga. La inversión merecerá la pena. Por cierto, por si alguien lo duda, en este país hay suficientes profesionales como para ejercer la tarea y lo que tendríamos que gastar no supondría esfuerzo económico.

  1. La estructura.
La existencia de una Concejalía de Infancia, Adolescencia y Juventud no consiste en organizar actividades para estos tres segmentos de  edad, eso es lo que hacemos ahora. Se trata de que todo lo relacionado con estas tres fases de la vida esté gestionado desde un mismo  departamento, también las cosas serías: protección, educación, ocio, salud, vivienda, cultura, empleo, habilidades para la vida, formación...  Tres áreas de trabajo conectadas entre sí y coordinadas en todo  momento ya que van a tener los mismos “clientes” durante muchos años pero con necesidades distintas. Sería imprescindible una remodelación de los servicios públicos municipales y estaríamos hablando de una superconcejalía con fondos y trascendencia suficiente y, si hemos conseguido el difícil escenario que hablábamos en el punto 3, alejada de las zarpas del poder partidista. No sólo es una estructura al servicio de niños, adolescentes y jóvenes sino al servicio del futuro de la localidad. En definitiva, un departamento que no fuera, como ahora, el último mono del zoo.

  1. La estrategia.
No creo que deba explicar mucho el sentido de unir estas tres áreas en un mismo departamento. La idea de que un trabajador en juventud sepa qué se ha hecho  previamente en infancia y adolescencia antes de recibir a sus nuevos usuarios es sencillamente para que se nos salten las lágrimas de alegría.

  1. El trabajo con y para jóvenes.
Desde la creación en los ochenta de los  diferentes departamentos de juventud en las administraciones públicas hemos tenido una gran carencia por la cual teníamos que empezar a trabajar la participación y la autonomía de la población joven cuando ya era demasiado tarde para cambios y la educación recibida en familia o lo que traslada la publicidad era demasiado fuerte para poder competir con ella con los medios que teníamos. Esta idea nos permitiría trabajar de forma planificada y desde la más temprana edad y lo que sí estoy convencido es que haciéndolo de esta manera nuestra dedicación posterior al trabajo con jóvenes seria más sencilla y no tendríamos que estar dándole a los jóvenes  un servicio de mascarle el chicle no vaya a ser que se canse y ya no se pase más por nuestro despacho.


Pues ya está, no quiero profundizar más y que este post se haga más largo y no lo lea ni el Tato. Los que habéis llegado hasta aquí tenéis el suficiente interés como para introducir vuestras ideas en el armazón y desarrollar todos y cada uno de los apartados. Esto es un punto de partida y de debate no de llegada a ningún lugar en concreto.

Podéis decir que es un sueño pero nada de lo dicho aquí es ningún disparate sin sentido. No se puede hacer políticas de juventud en un compartimento estanco que nada sabe de infancia y adolescencia y al fin y al cabo lo que sí tengo claro es que hacer política es simplemente la búsqueda del bien común (lo repito mucho, sí, a ver si se queda instalado en nuestro disco duro). Lo difícil es estar preparados para entenderlo sin detenernos en lo que más conviene a un gremio o al otro. Eso no es la política, es corporativismo, es tapar a incompetentes con nosotros de cómplices.


Algunas consideraciones por si queréis seguir leyendo.

Resumo aquí algunas cosas que he dejado de poner en el post por ser demasiado particulares pero que quiero que consten.

Hablamos siempre de reformular las políticas de juventud pero no nos movemos de los paradigmas de siempre y seguimos rizando el mismo rizo.

- Es en las localidades con menor población donde la política se personifica al límite y el árbol genealógico sigue marcando las relaciones entre vecinos. Esto tenemos que agradecérselo  a nuestra clase política que no ha sabido, no ha querido o no le ha interesado dejar de hablar de rojos y fachas.

 No hay manera de convencer a la mayoría de Concejales que se ocupan de los jóvenes que lo de “hacer cosas” sólo  tiene un fin: salir en la prensa, en la TV local o en la revista del pueblo para mayor gloria suya.

Es triste ver a un joven de 22 años que acude con su madre a una entrevista de orientación laboral e incluso de trabajo porque significa que nos hemos equivocado de arriba abajo ¿Es esa la autonomía de la que hablamos?

La realidad de los servicios de juventud de pequeñas localidades es que cada vez se ocupan más de adolescentes de 11, 12 o 13 años que son los únicos que utilizan los clásicos servicios de internet, juegos, consolas, etc…Es un servicio que se les hace a los padres, no a ellos. Es la nueva acepción del “más vale que esté ahí que pegándole pedradas a los gatos” de toda la vida.

Y para finalizar y como coletilla a todo lo que escribo, a riesgo de hacerme cansino: trabajar la participación como metodología desde la infancia y no como un contenido.


 ¿De verdad interesan niños, adolescentes y jóvenes que quieran,  puedan y sepan participar? 

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. Hola, tu idea me parece, como dices, de lo más lógico y de sentido común pero estimo que por esa misma razón es imposible ponerla en práctica.

    Me ha gustado mucho tu post. Un saludo.

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  3. ¿Y qué hacemos con los funcionarios que están atados a su mesa y a sus costumbres? No sólo los políticos son el problema. Los unos por los otros la casa sin barrer.

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  4. Lo más triste es que nadie me habla de imposibilidad de llevarlo a cabo por razones de peso, parece que el único impedimento son las personas y que las cosas siempre se han hecho así. Es como darte un trompazo en la cabeza del cual emana sangre y la solución que propusiéramos es seguir dándote cabezazos. Todo muy lógico y de sentido común.

    Gracias por vuestros comentarios y espero que sigáis haciéndolos.

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