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lunes, 1 de octubre de 2012

He visto educadores sociales......


Recordando el monólogo final  de Roy Batty en la inmensa Blade Runner (1982) voy a dedicar mi pequeño homenaje a todos los educadores en el Día Internacional de la Educación Social (2 octubre), aunque ya sabéis que, por cuestiones diversas, me sigue gustando más decir que soy animador sociocultural. Cuestión de gustos. Reconocimiento, sí, pero  no exento de crítica, faltaría más. Ya está bien de absurdos corporativismos.


He visto educadores sociales llorar amargamente ante la impotencia de comprobar cómo tratan a un anciano sus estupendos hijos.

Animadores de tiempo libre que lo han dado todo por sus chavales aun sabiendo que le van a pagar un sueldo de mierda.

He visto educadores, en un barrio hecho añicos, ir de casa en casa intentando ayudar a sus gentes que, en muchos casos, sólo querían dinero. Y salir enormemente confundidos con su profesión.

He visto gente trabajar a destajo de forma voluntaria para llevar a cabo una tarea que beneficiase a su comunidad sin recibir ni las gracias.

Directores de tiempo libre que han dirigido campamentos sin seguro, con monitores inexpertos, en lugares peligrosos y materiales defectuosos y no les han metido en la cárcel.

He visto educadores, en pisos tutelados, dar la cara por jóvenes que después no han movido un dedo por ellos.

He visto milagros más allá de la ciudad donde por la labor de un grupo de educadores unos chicos han dejado el arroyo para buscar una vida mejor.

He visto grupos de educadores currándose un proyecto innovador para un barrio durante meses para que luego venga el funcionario ad hoc del político de turno diciendo que eso no vale que lo que quieren los vecinos es otra cosa.

He visto empresas y asociaciones aprovecharse de educadores sociales con el cuento del voluntariado y cuando no ha sido de esa manera lo han hecho con prácticas no remuneradas y abusivas.

He visto gente que después de 20 años, cuando ha reconocido a su antiguo animador por la calle, lo ha parado y le ha dado las gracias por todo lo que le mostró.

He visto educadores en un despacho a los que le salía urticaria cada vez que tenían que hacer trabajo de campo.

Observé como con paciencia y la dedicación de un educador,  han aprendido a leer reclusos que han terminado por hacer una carrera universitaria.

He visto docentes, después de acabar  una acción formativa con educadores sociales, quedar con el grupo durante días para ayudarles a realizar un proyecto, sin pedir nada a cambio.

Y también se me ha clavado en el corazón cuando he visto profesores del ámbito de la animación sociocultural engañar a un grupo con su falta de profesionalidad y preparación.

He visto educadores sociales discutiendo con un político sobre la forma de hacer un programa, a pesar de saber que le podía costar el puesto.

He visto cómo se han colgado medallas todo el mundo menos las personas que, en realidad, han ideado y llevado a la práctica un proyecto social.

He visto como políticos sin escrúpulos juegan con educadores sociales a su criterio con el único objetivo de obtener votos.

He visto educadores sociales que han dejado sin concluir una mediación familiar porque era su hora de irse.

He visto la alegría de una persona, participante en un proyecto, reflejada en su rostro cuando ha  hecho una cosa por los demás y que, encima, ha salido bien.

He visto gente luchadora que ha dado la cara por transformar una realidad social que no gusta aunque le sigan dando palos, incluso desde su familia y amigos.

He visto como en una charla sobre prevención de las drogodependencias uno de los alumnos se estaba metiendo un pico y al educador tener que salir airoso de la situación.

He visto como jóvenes de familias desestructuradas, ayudados por educadores, han hecho cosas por otros jóvenes que estaban en mejores condiciones que ellos.

He visto como una mediadora ha ido a casas de inmigrantes para rogar a los padres que dejen a su hija de 14 años ir a una acampada de fin de semana y hacerse responsable absoluta de lo que le pase ante ellos.

He visto gente comprometida con un proyecto y trabajar para que se realizase aún sabiendo que no iba a currar en él.

He visto niños, jóvenes, mujeres y hombres llorar cuando se han despedido de un animador sociocultural que los ha acompañado durante un tiempo.

He visto niños en campamentos que mojaban el saco sin que sus padres dijeran nada a los monitores y, con el trabajo de estos, a los tres días,  salir el chico a tirar sus pañales delante de todos sin vergüenza alguna y a los seis  ya no mojaba el saco ¿Los padres agradecidos? Nada, ni gracias.

He visto estupendas iniciativas en el ámbito de la educación social que no han tenido repercusión alguna en los medios, ocupados en tonterías diversas.

He visto políticos que asisten a actos relativos a la educación social que no van a interesarse por lo que allí se está haciendo, sólo se acercan a que los vean.

He visto educadores sociales peleando por denominaciones y por cómo llamar a las cosas sin que se hayan preocupado en realidad por el auténtico objetivo: las personas.

He visto profesores universitarios de educación social que jamás han interactuado con personas y sus situaciones y ahí siguen dando lecciones.

He visto reuniones de educadores de muchas horas de duración para preparar una acción voluntaria.

He visto la cara de gente agradecida.

He visto tantas cosas, no en Orión, aquí, que espero que no se pierdan en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

Un abrazo para todos los que creéis de verdad en esta profesión y que sabéis lo que es sentirse recompensado por tu trabajo.

28 comentarios:

  1. Ole, ole y ole. ¡¡Me encanta tu artículo!!

    Lo comparto y suscribo 100%

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    1. Gracias por este articulo. Soy educadora social por vocacion y por compromiso personal. Por que creo y porque he vivido en mis carnes algunas de estas situaciones...
      En estos tiempos, en los que trabajar es un lujo y el voluntariado es lo unico que me mantiene viva para seguir conectaa a mi trabajo, articulos como este me ayudan a seguir adelante.

      Gracias

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    2. Gracias a tí por seguir estando en primera línea de batalla.

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    3. Gracias x Margaret un puesto de trabajo mas

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  2. Acabo de encontrar esta página. Soy educadora social, por fortuna, tengo trabajo de lo que me gusta, para mí, es una forma de vivir. Y aunque mi experiencia laboral no me ha dejado ver todas esas experiencias que tú has señalado, sí que he visto ya algunas... Gracias por tu blog, ya te sigo, estás en la cabecera de mi cama.

    Un saludo y ÁNIMO! :)



    Pilar.

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    1. Muchas gracias, Pilar. Espero que sigas dándote una vuelta por aquí y que dejes tu opinión siempre que quieras. Saludos.

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  3. Genial post. Me siento identificado en muchos d ellos. Gran trabajo, ¡enhorabuena!

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  4. Mis grandes felicitacions por este post! Soy Integradora Socal, Monitora de tiempo libre y estudiante de Educación Social y esta claro que estas acciones salen totalmente de la vocación, salen de dentro, no por una satisfacción economica, sino personal y empatica. Estoy muy contenta de formar parte de las personas que hacen lo que les gusta..

    Un saludo.

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  5. Gracias por dedicarnos tus experiencias, por ponerme la piel de gallina y recordarme de nuevo el poder transformador de la educación.

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    1. El poder transformador no lo tiene la educación, lo tienen las personas

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  6. Gracias, Mar y Julia. Muy contento de que os haya gustado el post. Espero que sigáis manteniendo la ilusión en lo que hacéis.

    Un abrazo.

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  7. Buenas,
    Me ha encantado tu post y la forma que tienes de describir las diferentes maneras de hacer y entender la educación social y lo poco agradecida que a veces puede parecer esta profesión dependiendo del punto de vista que adoptes y de las ganas y la implicación: si sólo pretendes el reconocimiento social por haber obrado bién con la sociedad para calmar y adular tu conciencia o si lo que te llena es la recompensa personal por el trabajo bién hecho aunque no obtengas los objetivos esperados, si lo que te mueve es seguir luchando por tus convicciones y por el cambio sin superioridades, aunque a veces tu trabajo pase desapercibido. La recompensa esta en lo que somos y en lo que hacemos en nuestra profesión no en los reconocimientos extermos.

    Un abrazo

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    1. Gracias por participar en este blog, Inma. Siempre lo he tenido claro: si aquí estás por el reconocimiento público vas a salir mál parado. El único reconocimiento importante es cuando, tras un tiempo, encuentras a una persona con la que trabajaste y que ya ni recuerdas y te da las gracias por lo que la ayudaste o descubriste en un momento de su vida. Para mí, eso es lo importante.
      Espero que sigas dándote una vuelta por aquí cuando quieras y sigas expresando tu opinión.
      Saludos.

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  8. Soy estudiante de Educación Social, y me ha puesto la piel de gallina este post ! Gracias por mostrarnos la realidad, a veces buena, otras no tan buena.... y estoy totalmente de acuerdo en que la recompensa esta en el poder transformador !
    Gracias de nuevo !

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    1. Gracias, Clara.
      En cualquier caso has de forjarte tus propias experiencias, buenas y malas, que vendrán pero si como dices tienes clara la recompensa, podrás con todo.

      Un saludo y gracias por darte una vuelta por aquí.

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  9. Gracias por compartir todo lo que has visto, lo bueno y lo no tan bueno, porque los que queremos llegar a ver algo de todo eso, y que estamos todavía estudiando, imaginamos pero no sabemos realmente con lo que nos encontraremos.

    Yo, que no he hecho ninguna práctica todavía y solo me puedo guiar por la experiencia compartida de los profesionales, estoy siempre instalada en la dicotomía del que desconoce pero intuye, del que reconoce una vocación pero acepta que no todo puede atenderse por el corazón y las tripas, del que tiende a pensar que hace falta pero sabe que no siempre será bien recibido ni considerado…

    Veo que en muchas ocasiones lo vuestro (nuestro) es ir contracorriente para echar cables que en la mayoría de casos se reúsan o te cortan.

    ¿De qué está hecho el educador social, para seguir a pesar de tanto que no gusta, que no consigue, que no se ve? Supongo que una pequeña recompensa es mucho para esta gente tan extraña…

    Belén

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    1. Hola, Betlem. Tiene que haber gente para todo. Y nosotros tenemos nuestro papel. Si por contracorriente llamas a una mediadora que cree que a una chica marroquí de 13 años y que es muy válida tiene que asistir a una actividad de fin de semana que aprendería mucho y para ello tienes que irte a convencer a un padre que no la deja salir y una madre que quiere que se case con un primo de Marruecos y conseguir que la dejen. Benditos sean todos los que van a contracorriente.
      Un saludo y gracias por colaborar en el blog.

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  10. Yo también soy estudiante de Educación Social y gracias a tu post nos acercas a la realidad de la profesión.

    Las relaciones humanas son difíciles, pero el sentir que has ayudado a alguien a mejorar, no tiene precio.

    Saludos y gracias por tus aportaciones.

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    1. Gracias a tí, Maite. Espero que sigas dándote una vuelta por aquí.
      Saludos.

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  11. Quería felicitarte por tu artículo. Estoy estudiando educación social, y no he tenido tiempo aún de topar con la realidad, pero sin duda pienso que como en toda profesión hay su parte buena y su parte mala, pero si lo haces dando lo mejor de ti, las alegrías vienen solas, no?

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    1. Hola, Mieia. Si te sientes bien cuando sabes que tu intervención ha ayudado a alguien a sentirse mejor, las alegrías vendrán solas y lo otro, lo de aprender en la realidad no te preocupes, el día menos pensado la tienes encima. Suerte y gracias por participar en este blog.

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  12. Gracias por lograr que ame más mi trabajo!!!

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    1. Gracias a ti por amar tu trabajo. En estos días es fantástico leer algo así.

      Saludos.

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  13. Me ha encantado :-)
    Raquel

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