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lunes, 30 de enero de 2017

Historias del abuelo cebolleta.

Ya ha pasado el suficiente tiempo desde que en 2011 se desmantelaron,  por lo que se ha venido llamando “la crisis”, los programas de participación juvenil de la Comunidad Autónoma de Murcia. Ahora ya puedo ver con perspectiva lo que se consiguió, los fallos, los aciertos y reflexionar sobre ello. Si te interesa un breve paseo por 10 años de trabajo en participación juvenil, estaré encantado de acompañarte en las próximas líneas.

En aquellos días de finales de 1999 estaba asesorando al Consejo de la Juventud de Lorca a la vez que me poseía una vorágine formativa. No sé si hay alguien de la época al que no le diera algún curso sobre temas relacionados con políticas de juventud.

Fue entonces cuando el recién elegido Director General de Juventud (Pedro Antonio Sánchez, ahora Presidente de la Comunidad) contactó conmigo para diseñar una Feria de Asociaciones. Ahí empezó todo.

Zona Joven. Feria Regional de Participación Juvenil.

Desde su primera edición en el año 2000 ya se convirtió en el evento de estas características más importante del estado, más incluso que la Feria Estatal organizada por el INJUVE y que en el año 2002 coincidieron ambas en Murcia.

Su diseño fue el mismo desde el principio y tenía las siguientes características:

-          La administración no realizaba actividad alguna. Todas las actividades que se realizaban en la misma tenían que estar organizadas por entidades participantes. Se intentaba sacar a la calle y visibilizar lo que hacían las asociaciones, sus actividades propias en el centro de las localidades. La administración ponía los medios, las asociaciones y colectivos, los contenidos.

-    Se realizó durante 11 ediciones y de ellas 6 se celebraron en Murcia; las otras cinco en Cartagena, Molina de Segura, Lorca, Archena y, la última, en Caravaca de la Cruz.

-       Se solía convocar en abril de cada año y las entidades y grupos podían participar con stand, stand + actividades o  sólo actividades. Las organizaciones tenían hasta finales de junio para solicitar su modalidad de inscripción. Su ejecución siempre era a principios de octubre para que fuera uno de los primeros eventos que se realizaban al comenzar el curso y sirviera de punto de partida a la vez que de motivación.

-        La participación siempre fue muy alta, llegando a contabilizarse a más de 150 organizaciones y grupos en una misma edición.

-       Existía una Comisión de Seguimiento formada por miembros de asociaciones que hacían llegar sus propuestas para que la relación interasociativa fuera cada vez mayor, a la vez que participaban en la gestión de la Feria.

-     Para la realización de actividades logramos un sistema ágil y útil. Era el equipo de organización quien, en función de lo solicitado, asignaba una cantidad económica a las actividades presupuestadas por las organizaciones y una vez comprobada que éstas se habían hecho, pasaba un informe a la Obra Social de la Caja de Ahorros del Mediterráneo con los datos de cada entidad para que hicieran la transferencia correspondiente con los gastos que habían tenido. Nunca se tardó más de 20 días en cobrar, una vez acabada la Feria, y en once ediciones nunca tuve una presión para dar o quitar presupuesto a una organización. Durante esos años no hubo ni una sola queja por el dinero recibido. Más de 30.000 €. por edición.

-         Se realizaba todos los años, con formatos diferentes, publicidad de todas las asociaciones y grupos participantes, con sus datos, objetivos y principales actividades.

-          Tanto la manutención como el alojamiento de dos personas por entidad eran cubiertos por la organización para los tres días de duración de la Feria.

-          El equipo de organización era de 2 personas para la organización del evento y de 10 durante su ejecución. Este equipo recibió en todas y cada una de las ediciones la mejor puntuación de todos los apartados en la evaluación que se hacía a cada entidad. Su principal cometido era facilitar que las actividades se hicieran en las mejores condiciones posibles (teniendo en cuenta que se hacían en plena calle) e incorporar a las entidades al funcionamiento ordinario de la Feria para que la sintieran como suya.

-       Si tuviera que quedarme con una característica de la Feria sería, sin duda, la diversidad. Organizaciones estudiantiles, educativas, de tiempo libre, políticas, sindicales, religiosas, medioambientales, culturales, grupos de jóvenes no estructurados… se daban cita y convivían de forma ejemplar durante esos días. Una imagen que se me ha quedado grabada fue un  sábado por la tarde en donde una entidad religiosa católica invitó al obispo emérito, Sr. Azagra. Un venerable hombre que se sentó en la puerta del stand y que contemplaba delante suya la siguiente escena: música religiosa que procedía de su caseta, una charla anticapitalista de la Juventud Comunista en una carpa frente a él, un desfile LGTB al son de una canción de Alaska,  los/as del manga al lado suyo bailando y cantando en japonés, a los de la capoeira haciendo una jam sessions de música y baile con rockeros/as, miembros de la asociación de senegaleses con sus timbales que se cruzaban con los del colectivo de personas de etnia gitana, de una coral de música clásica y para terminar de aderezarlo todo, la gente del hip hop echando el resto, además, sin organización previa, todo improvisado. Esa era la esencia de Zona Joven y se trabajaba para ello.

-          Sin duda, el trabajo de los primeros años de la Feria contribuyó a lo que vendría después y se convirtió en el evento más importante de los que hacía la Dirección General de Juventud que poco tiempo después se convirtió en Instituto de la Juventud, ante su pujanza.

-          Lo peor: sin duda los MM.CC. que no daban importancia alguna a la Feria y como durante once ediciones no tuvo lugar ningún percance ni problema entre las entidades participantes apenas tenía repercusión en los medios. Si querías que algo saliera, había que pasar por caja o que alguien se partiera la cabeza.

-          Todavía hoy, más de seis años después,  se oye al actual Director General de Juventud (sí, lo del Instituto de la Juventud pasó a mejor vida también) que quiere recuperar Zona Joven. Es imposible. Primero porque no tiene los 100.000 €. necesarios (una quimera en estos momentos) y segundo porque el cierre de todo contribuyó a matar lo que había y para reconstruirlo harían falta años, muchos años, y presupuesto,  que ahora es de 0 €.

Espacios Interasociativos.

Al hilo de Zona Joven, se diseñó un programa que consistía en hacer  en cada  comarca un evento en donde se conjugaban dos líneas de actuación. Por un lado, un mini Zona Joven comarcal en donde las entidades y grupos podían hacer en la calle sus actividades y, por otro, un encuentro de jóvenes sobre distintas temáticas para que hicieran llegar sus propuestas e ideas a la administración. Los grupos de trabajo eran coordinados por miembros de la Comisión Permanente del Consejo de la Juventud de la Región de Murcia, cuando todavía existía.

De ahí se extrajeron ideas que sirvieron de base para el trabajo en participación los próximos años, tuvo una participación altísima y se llevó a cabo en Molina de Segura, Alcantarilla, Alhama de Murcia, Caravaca de la Cruz, San Pedro del Pinatar, Abarán y Jumilla desde 2001 a 2004.

Formación en educación para la participación.

Para esa fecha, tanto a nivel político como  técnico, se tenía claro que había que invertir en participación juvenil, sobre todo en incentivar la misma en jóvenes que no pertenecían a ninguna asociación y poniendo en el punto de mira a la población adolescente. Para ello, lo primero era tener gente formada específicamente en participación, y para que no me volvieran a ver la cara en un curso más,  optamos por abrir un concurso para ver quien daba esa formación, muy importante para que todo saliera tal y como queríamos. Durante 3 años esa capacitación corrió a cargo de la Fundación EDE de Bilbao en las personas de José Félix Tomás y de Mireia Parra, magníficos profesionales y personas. Tuvimos suerte. De ahí salieron quienes luego trabajarían en los programas que pusimos en marcha y para el propio Zona Joven, a la vez que tener a  60 jóvenes que sabían lo que suponía trabajar la participación juvenil.

Programa de educación para la participación nueve.e.

Fue un antes y un después. Fruto de todo el trabajo anterior nació el programa “nueve.e” que se refería al artículo 9 apartado e) del Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia que decía que los poderes públicos promoverán la participación de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural de la Comunidad. En cualquier caso, todo el mundo lo conocía como “el nueve”.

Empezamos con una experiencia piloto en 4 centros de secundaria de la Región con características diferentes  en 2004. Estaba previsto que se hiciera en 3 fases, una por curso, en donde los y las participantes iban adquiriendo aprendizajes sobre la práctica con el objetivo final que fueran capaces de organizarse sin ayuda de nadie para hacer sus proyectos e iniciativas en sus localidades.

Le pedí a la Directora General de la época, Teresa Moreno, que nos dejara trabajar,  que nadie se metiera en su gestión y que no se dijera a la prensa nada sobre el programa durante el primer año. Y me hizo caso. El resultado fueron seis años de programa, 27 municipios participantes y más de 2000 jóvenes entre los 14 y 17 años que cumplieron las tres fases del programa. Fueron también más de 30 mediadores/as quienes trabajaron en el mismo y, dicho por sus propias palabras, también les sirvió de aprendizaje para su profesión y su vida.

Las premisas del programa eran:

-          Lo importante no eran las actividades sino su idea, gestión, ejecución y evaluación por chicos y chicas.
-          Se potenciaron las actividades entre municipios y el contacto informal entre los y las jóvenes de cada centro. Para cada fase había un encuentro trimestral de fin de semana en albergues juveniles.
-          Cada grupo tenía un presupuesto trimestral para actividades y tenían que elegir qué tipo de actuación querían en función de la cantidad que disponían.
-          Si no  proponían nada, no se hacía nada.
-          Se reunían una vez por semana. La hora, día y lugar lo elegían los y las participantes.  Todas las decisiones se tomaban en grupo. Las personas que ejercían de mediadoras trabajaban  en la práctica todo tipo de habilidades en cada uno de los encuentros.
-          Existía una asamblea de grupo, una de fase (representantes de cada grupo/municipio  que estaban en la misma fase de ejecución) y una general con miembros de todas las fases.
-          Cuando eran reclamados/as para hacer cualquier actuación en el municipio o campaña a nivel regional decidían su participación bajo sus propios criterios (en una ocasión un Director General de Salud me propuso que se incorporaran a una campaña que iban a hacer y cuando le dije que ya se lo diría  porque eso lo tenían que decidir ellos y ellas, alucinaba en colores (algunos todavía están acostumbrados a tocar la corneta y que los y las jóvenes llenen sus salas para hacer bulto).

Para finalizar este breve paseo por el nueve, recuerdo  que  lo que más dificultad produjo era pasar de la mentalidad de monitor/a a la de mediador/a cuya función no era hacerles las cosas sino acompañarlos para que tuvieran las herramientas y habilidades para que ellos y ellas las hicieran. También cuando les decía que si conseguían que el grupo funcionara solo es que habían hecho bien su trabajo y no me importaba pagarles aunque no hicieran nada. Algunos/as no lo entendían bien.
Lo más importante es que aunque para ellos y ellas era un trabajo complementario (eran sólo unas horas a la semana y algún fin de semana al mes) su compromiso fue altísimo con la idea, con la metodología y, sobre todo, con sus grupos de jóvenes.

Oficina de Participación Juvenil. OPJ.

Fruto de este trabajo, el Instituto de la Juventud puso en marcha a partir de 2007 la Oficina de Participación Juvenil (única en todo el estado) en donde se agrupaban todos los programas y acciones que en la materia hacía el departamento. A los programas mencionados se le sumaron dos nuevos: el programa de dinamización juvenil en zonas rurales “a menos cinco” y el programa de apoyo a grupos de jóvenes no estructurados con iniciativas juveniles “Facilita”.

El primero se realizaba en los 9 municipios de la Región con menos de 5000 habitantes (Ojós, Ricote, Villanueva, Aledo, Librilla, Albudeite, Ulea, Pliego y Campos del Río). Con un metodología similar a la del “nueve.e” sólo que podía participar cualquier joven de 14 a 25 años de la localidad.

El programa Facilita tenía como objetivo el asesoramiento para que las ideas que tenían algunos/os jóvenes se pudiera llevar a la práctica. También se dedicaba a realizar talleres y jornadas en los municipios sobre dinamización y participación juvenil.

La OPJ, además, coordinaba y asesoraba distintos programas y actuaciones en materia de participación juvenil que ponían en marcha algunos Ayuntamientos y auspició la creación de una Comisión de Participación Regional en donde estaban los y las profesionales de juventud de todas las administraciones locales. También puso en marcha un blog sobre el tema con distintos recursos para trabajar la participación.

Todos los programas tenían su propia comisión de seguimiento formada por coordinador/as, mediadores/as y profesionales de los servicios municipales de juventud.

Se editaban todos los programas por separado para que cualquier agente o participante supiera de qué iba y lo que se podía hacer y lo que no.

La intención de la OPJ, además de la comentada, era intentar que los y las jóvenes se interesaran por participar, no exclusivamente en una asociación (eso era elección suya) y en que todos los Ayuntamientos, sobre todo medianos y pequeños, tuvieran un grupo numeroso de jóvenes activos en su municipio que era una de las quejas endémicas de los servicios de juventud,  que no sabían cómo llegar a su población joven.

En su momento más álgido, la OPJ llegó a tener un coordinador, tres profesionales que coordinaban programas a jornada completa y 27 mediadores/as juveniles de los distintos programas a tiempo parcial y durante el curso escolar.

Y mientras en otros lugares de la Región…

Pero no sólo era la Comunidad Autónoma quien apostaba por la participación. Cartagena, bajo la dirección de Patricio Hernández, comenzó a principios de los 2000 a realizar su propia Feria de Asociaciones y a poner en marcha programas como el Parlamento Juvenil, el embrión de lo que luego fue el T-LA (tiempo libre alternativo) y, sobre todo, a partir del 2006, el premio Mandarache de Jóvenes Lectores, con mi amigo Alberto Soler en los mandos, que conjugaba la animación a la lectura con la participación juvenil. Hoy es, sin duda, uno de los mejores programas dirigidos a jóvenes que existen en España. Municipios como Beniel, San Javier, Cehegín, Murcia… tenían sus propios programas y parecía que todo el mundo quería trabajar la participación.

El hundimiento.

A partir del 2009, comenzamos a sufrir recortes en el presupuesto de todas las actuaciones, pero se podían seguir implementando. Hasta que a finales de 2010 no se renovaron los contratos y todo se fue al carajo. Todo. Fue duro.

Duro porque dejábamos a cientos de jóvenes desamparados. Fueron sus mediadores/as quienes les dijeron que todo se acababa y a la vez fue duro para mí sentarme delante de todos y todas para anunciarles que el fin había llegado. Nadie se lo creía, pero  llegó. La OPJ duró unos meses más para terminar el programa “a menos cinco” y en junio de 2011 se firmó el definitivo certificado de defunción sin que hasta la fecha se haya hecho nada por recuperar el trabajo de mucha gente durante 10 años.

Reflexiones finales.

No me cabe duda que muchas de las acciones y programas que se hacen en muchos lugares del estado son fruto de un cúmulo de circunstancias que se unen: directores generales jóvenes con ganas y con, al menos,  un mínimo conocimiento, presupuesto decente, funcionarios comprometidos  con su labor (como Ana Albacete o Antonio García Collado), profesionales que creen en lo que hacen (José Ángel Martínez, Mayte Adsuar o Isabel Guerrero), mediadores/as ilusionados/as  con su trabajo, técnicos/as  de juventud municipales implicados/as… Qué fácil, qué difícil.

Para terminar este largo post (me es imposible resumirlo más) os hago llegar una serie de consideraciones finales sobre todo lo escrito.

-          Lo mejor, sin duda, es saber que has contribuido desde una organización y con un trabajo coordinado y planificado, no sólo a promocionar las habilidades participativas de unos cuantos miles de jóvenes, sino a que distintos aprendizajes necesarios para la vida de cualquier persona se produjeran de una forma dinámica y divertida.
-          Lo peor es que de ser una referencia a nivel estatal en promoción de la participación juvenil, la Región de Murcia ahora no hace absolutamente nada en este sentido. Del todo a la nada.
-          Programas como el “nueve.e” o actualmente el “espabilé” del Cabildo Insular de Tenerife organizado por la buena gente de Bencomia, demuestran que por sí mismos y dándole la continuidad oportuna permiten dinamizar a la población joven a través de las metodologías participativas.
-          Son muchas las administraciones que están poniendo en marcha presupuestos participativos pero que observan que los y las jóvenes pasan absolutamente. Prueben a poner en marcha iniciativas de este tipo y verán en unos  años como la cosa cambia. Por arte de magia ya les aseguro yo que no tienen nada que hacer.
-          Y por supuesto, la emoción. Trabajar sintiendo lo que haces, trasladando tu ilusión y tu convencimiento de que este método funciona. Comprender qué significa tener 14, 17 o 20 años y construirlo todo a partir de ahí. Seré un romántico, pero sigo creyendo que nuestra profesión son los aprendizajes juveniles y no una letanía de actividades de entretenimiento carentes de sentido y que a cualquier joven se le olvida por completo una vez acabada.

Por suerte, a muchas de las personas que trabajamos esos  años aún nos paran por la calle para decirnos todo lo que aprendieron y disfrutaron con estos programas. Con eso, es más que suficiente.


PD: Lo sorprendente es que si vas a la página de la Dirección General de Juventud todavía aparecen todos estos programas que concluyeron hace seis años, como si todavía estuvieran vigentes.

10 comentarios:

  1. Eso ahora, compadre, es ciencia ficción. Ha sido muy instructivo.

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  2. Yo estuve allí y daba gusto ver a la gente en Zona Joven, no he vuelto a ver un clima igual entre los participantes en otras actividades. Ahora todo es un erial. Enhorabuena por esos años y gracias¡¡¡¡¡¡¡¡

    ¿Te acuerdas del follonero de una asociación de un pequeño pueblo? Ese soy yo.

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  3. Gracias por vuestros comentarios. Sí, es ciencia ficción en estado puro. Lo que me acuerdo es de uno de FL que en un mismo zona joven (3 días) se quejó de que hacía calor, que hacía frió, que llovía, y que el sol le estorbaba. Un abrazo y espero que todo vaya bien, y gracias por pasar por aquí.

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  4. Amigo Juán, como sabes la participación es un proceso, y es cierto que los procesos de participación juvenil que se iniciaron en la región de Murcia desde la transición democrática, años 75-80, tuvieron un momento de recogida de frutos a finales de los 90 y los primeros años del 2000. Fueron fruto de la confluencia positiva de multiples iniciativas, de ayuntamientos, de asociaciones, de la Dirección General de Juventud, de muchos profesionales como tu caso y el mío... Coincido contigo en que nuestra región llegó a primera línea de la participación juvenil de España (se hizo la Muestra Nacional de Participación Juvenil en 2002, el mayor número de asociaciones juveniles registradas, una segunda Ley de Juventud, en 2007) y desde 2008 buena parte de los construido empezó a caerse.
    Te pasaré mi articulo de 2014 en el Informe del Foro ciudadano, que me permití titular, Politicas Públicas de Juventud, liquidación por cierre?, que profundiza en lo que planteas.
    Quedaremos para seguir hablando . Por cierto, hablando de abuelos cebolletas, aprovecho para invitarte al 30 ANIVERSARIO de LA NAVE, espacio joven, con fotos, música y radio, y seguro que te verás en alguna foto,más joven.
    Un abrazo y salud y participación.
    Paco Manuel Reverte

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    1. Gracias, Paco. Efectivamente, este post se basa en la experiencia personal de 10 años de trabajo, remitiéndome a esos años que aún los tengo frescos. Desde esas fechas que tu comentas ya hubo mucha y buena gente trabajando por las políticas de juventud y en temas de participación en particular. Eran movimientos asociativos con necesidades diferentes y entonces Cartagena y Murcia ciudad pujaban más que la Comunidad que hacía su Murcia Joven, campamentos y cuatro cosas más. Tampoco me olvido del hito en 1997 de la Guía que escribimos que ayudó a relanzar el movimiento asociativo a finales de los noventa.
      Y aquel artículo lo leí en su momento y la verdad es que lo tome como un acto de justicia que un profesional de juventud citara como grandes pérdidas los programas de los que hablo en el post.
      Qué viejos somos, Paco, pero aquí seguimos para contarlo. Un abrazo y nos vemos en breve.

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  5. Yo fui una de las SUPERPRIVILEGIADAS de ser mediadora No monitora del nueve.e . Sin duda, el mejor proyecto de participacion que ha existido,no habrá otro, Una experiencia para mis chavales/as que AUN son del nueve, el nueve existe,vive en nosotros para siempre ojalá,reviviera. Gracias, jefe!mi maestro de la participacion,referente sin duda del mundo juvenil, gracias por dejarme participar de tú magia y la del nueve,un abrazo enorme muy bien expuesto todo, es la realidad

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  6. Ojalá, reviviera la participacion, me preocupa muchisimo este tema y no se hace nada!!!

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  7. Gracias, Enri. Qué alegría saber de ti. Si el nueve.e consiguió algo fue gracias a gente como tú que cree en lo que hace y para las que lo primero son las personas. Esta semana está siendo algo especial ya que por donde voy, sepan o no mi relación con el programa, lo sacan a relucir como modelo de actuación, a pesar de que ya han pasado más de 6 años desde su cierre. Un besazo muy fuerte y espero verte pronto por Cartagena.

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  8. Que bueno sería poder reunir a toda aquella gente que participamos en el nueve, tanto chicos como mediadores, para ver después de unos años el impacto que produjo en nuestras vidas. En la mía fue muy grande y siempre os estaré agradecida.
    ¡Ese nueve, ese nueve, eh, eh¡ Os acordáis.

    Verónica.

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    1. Gracias Verónica por pasarte por aquí. No creas que no se me ha ocurrido en ocasiones pero para eso se necesita el amparo de la institución que lo organizó y parece que nunca se le ha pasado por la cabeza. Sería una buena forma de saber el impacto causado por un programa destinado a jóvenes. Además, seríamos muchos. No pasa nada, seguiremos viéndonos y alegrándonos de lo bueno que pase con toda aquella gente. Un abrazo y espero que todo te vaya bien.

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