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martes, 12 de junio de 2012

¿Qué hacemos con las asociaciones?


Vaya por delante mi firme convicción de que las asociaciones, sobre todo aquellas compuestas por jóvenes, son un cauce de participación fundamental para cualquier sociedad que se precie de serlo. Sin asociaciones los sistemas democráticos son huérfanos a la deriva en manos de la voluntad, buena o mala, de los políticos y ésta situación no es buena para nadie, tampoco para los partidos.

Hemos cambiado sí, ni para mejor ni para peor, simplemente hemos cambiado.  

La verdad es que la situación es muy compleja ya que el propio sistema ha pervertido la esencia básica de una asociación, si entendemos ésta como un cauce de participación de las personas en la sociedad y un medio para aprender a ser ciudadanos, que nos acostumbra a trabajar en equipo, a negociar, a planificar, a conocer el funcionamiento de la administración pública…Los que hemos tenido la suerte de pertenecer a estos movimientos sabemos de qué hablamos y somos conscientes que esa formación no la enseñan en ningún curso ni en facultad alguna.


La realidad es otra. Los datos sobre pertenencia a asociaciones varían pero en el mejor de los casos no pasa del 10% y, en mi opinión, con ese dato se es muy optimista, además de incluir a las asociaciones deportivas. 


La alta participación que existía a finales de los setenta y principios de los ochenta ha pasado a la historia, como también ha pasado el momento en que se vivió. Ahora estamos en otra situación y la población joven está más pendiente de otras muchas cosas antes que calentarse la cabeza en sacar una asociación adelante, hecho, por otra parte, que no es nada sencillo.

A la vez, nos encontramos con que la esencia de la que hablábamos antes parece que también ha caducado ya que el asociacionismo es participación y la participación, para que se produzca, implica que hay que estar inmerso en el proceso de toma de decisiones. Si uno no puede dar su opinión en el seno de un colectivo o que ésta sea debatida por todos los miembros, podrá llamarse como queramos pero no será participación.


No es cuestión de ser puristas, se trata de afirmar que entre todos la matamos y nadie hace nada. Cómo podemos llamar asociación a un invento, que a pesar de ser legal y legítimo, es un intento de 3 personas recién tituladas que quieren buscarse la vida, donde no existe la posibilidad de que participen otras personas interesadas o, como mucho, lo único que queremos son voluntarios que hagan lo que les mandamos pero que no pueden incorporarse al proceso de decisión. Sí, es una fórmula de autoempleo, muy bien, pero está deslegitimando la idea de cauce de participación porque no lo es. Qué decir, también, de asociaciones que no son más que empresas encubiertas formadas por una persona desde hace años (con la firma de dos familiares o amigos). Pues que eso tiene un nombre: chiringuito.


Todo esto podría estar muy bien si, como decíamos, no hubiera desvirtuado la idea. Ahora te puedes encontrar jóvenes con 22 años, recién titulados de una carrera del ámbito de lo social, a los que se supone unos mínimos conocimientos de lo que va la historia, que te digan abiertamente y sin reparos que van a montar una asociación para pedir subvenciones y ganarse unas perras. Si esto lo dice la gente que se supone que debe saber, ¿qué pasará con los que no sepan?

Qué pasa con los técnicos de juventud que han de proponer subvenciones cuando reglamentariamente ven que una entidad cumple todos los requisitos de la convocatoria, pensada para ayudar a asociaciones a realizar sus actividades, pero que saben a la perfección que no se trata de una asociación sino de una actividad empresarial que ofrece servicios a la administración y que compite con otras empresas en distintas contrataciones públicas con formato de entidad sin ánimo de lucro.


Si, ya se lo de las ONL, ONG´s y más términos que se inventen para definir una cosa que ya sabemos, que son asociaciones sin más, tan buenas o malas como la asociación juvenil de un pequeño pueblo. Todas tienen la misma legislación e idénticas obligaciones fiscales y administrativas. Es sólo una terminología para diferenciar el ámbito de su trabajo. Está muy bien que el tercer sector emplee a un número importantísimo de trabajadores y que representa ahora mismo una cantidad importante en el PIB del país, pero en el camino nos hemos dejado la participación ciudadana.

Seré un nostálgico, pero se echa de menos grupos de jóvenes con intereses comunes que pongan en marcha iniciativas y actividades, sin otro interés que actuar sobre la comunidad en la que vive y hacer de su barrio, pueblo, ciudad o país un lugar mejor en el que vivir. Esto que ahora parece una utopía se está demostrando que no es así, que cuando a la población joven le das la libertad, las herramientas necesarias y el ambiente adecuado para participar lo hacen y de una forma extraordinaria. A lo mejor lo que falla es el formato, deberíamos planteárnoslo de forma seria.

Para ello, es necesario comprender que entre que “ya no se lleva”, la cantidad de documentación administrativa que hay que cumplimentar para constituir una asociación y que la gestión de la misma conlleva una dedicación considerable, cada vez hay menos interés en el asociacionismo. Incluso, hemos dado lugar a que los jóvenes, en general, vean como a unos pringaos a los que pertenecen a colectivos y entidades.

La legislación, la vertiginosa sociedad de consumo, el cultivo de la individualidad, la promoción hasta el paroxismo del voluntariado no participativo, la ausencia de educación para la participación en el sistema educativo que se debería convertir en una metodología y no en una materia, el estancamiento de las propias estructuras de interlocución de asociaciones, el tapón generacional por parte de algunos dirigentes en sus entidades y las propias asociaciones, encerradas en sus cuatro paredes, junto con la aparición de nuevos modelos asociativos más cercanos a lo económico que a lo social, hacen que la situación actual sea la que tenemos entre manos y estemos ante una solución difícil, pero que hemos de seguir plantándole cara.

Pero sería injusto olvidar en este artículo a muchos y muchas jóvenes que están aportando un trabajo excepcional a la sociedad a través de sus asociaciones, con pocos recursos y mucho curro están sacando adelante viejos y nuevos proyectos. A todos ellos/as, mi humilde reconocimiento.

Para terminar este post que sólo pretende abrir el debate pero que no tiene las páginas suficientes como para profundizar, recordaré el esquema básico de la participación, tal y como dijo en su día el profesor Manuel Sánchez Alonso: QUERER- PODER-SABER.

Querer como principio, es un acto personal, una decisión que se toma de forma individual, sin ella el resto es falso. Poder para que la estructura en la que quieres participar lo permita y no te ponga trabas para decir tu opinión y para, sobre todo, tener la opción de elegir y ser elegido, y por último Saber, porque sin formación es imposible comprender todos los procesos y siempre puede venir el listo de turno que tumbe tu idea porque tú no te sabes los estatutos o no eres un experto en juventud o asociaciones.

Si no se dan estos tres conceptos podremos llamarlo como queramos y, puede que hasta sea algo bueno, pero no será participación.

A estos tres términos les incorporaría el de Motivar, que es lo que está en nuestras manos para que los y las jóvenes puedan ver la participación en la sociedad como algo positivo, provechoso y, además, divertido (porque lo es).

Hemos decidido trabajar en este campo y no podemos mirar hacia atrás. Debemos de seguir construyendo y eso se hace con los materiales del tiempo en que vives y no con otros antiguos, más endebles y fuera de la realidad.

Si alguien ha llegado hasta aquí y le ha sentado mal este artículo tiene a su disposición los comentarios para ponerme a parir, a veces es sano escuchar algo que no quieres y yo estoy dispuesto.

PD: Dedicado a todos aquellos que intervinieron en la aprobación de la nefasta Ley de Asociaciones de 2002, y no sólo a los diputados, otros que tenían que estar en defensa de las asociaciones y no movieron un dedo. Creo que todavía andan por ahí defendiendo al mundo asociativo. Así nos va.

7 comentarios:

  1. La pena de lo que dices es que es verdad. Coincido contigo que unos de los principales problemas es el formato, es muy antiguo y ya no funciona.

    Espero que sigas publicando post de este tipo.

    Pirata cojo.

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  2. ¿Por qué lo llaman asociación cuando quieren decir... empresa? este sería un buen título para este post, ¿no te parece Juan?. Me gustaría contradecirte para crear debate, pero como sigas escribiendo con este realismo y honestidad tan abrumadores, no me vas a dar nunca la opción. Estoy totalmente de acuerdo contigo. De todas formas, pienso que la participación asociativa, en los tiempos que corren es difícil que se lleve a cabo, o por lo menos que abunde entre los jóvenes, parece que se ha movido la franja de edad y ahora es más, cosa de los adultos. ¿Será porque los niños ya no juegan a su aire por los barrios o por los parques y su tiempo de ocio está muy dirigido por talleres, actividades extraescolares y demás actividades de forma hermética,vividores pasivos de juegos, risas y demás...? Juan, NO MOLESTAS, es más, porfa, sígue enviando tus nuevos post a través de twitter. Te escribiré, aunque a veces tarde un poquito. Gracias

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  3. Gracias Pirata cojo y @caordas por vuestros comentarios. Creo que se pudieron hacer mejor las cosas con aquella ley que fue la clave de todo pero interesaba más crear un sector económico que dar alas a la participación. Y aquí estamos para crear debate y que todos podamos aportar nuestro granito de arena. De nuevo gracias.

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  4. Tengo que decir que me ha gustado este post, me recuerda mucho a este sobre los consejos de juventud http://www.cjaragon.org/el-consejo-no-es-vuestro-es-de-la-proxima-generacion.html

    Es cierto que los que nos movemos en este mundo del asociacionismo juvenil nos enconctramos con muchas batallas, por un lado con las pseudoempresas que se hacen llamar asociaciones y compiten con nosotros, por otro lado con las prestadoras de servicios que con o sin animo de lucro tambien compiten con nosotros, con entidades obsesionadas en buscar subvenciones y proyectos acordes a las mismas en lugar de lo contrario y por suspuesto con el poco o nulo apoyo de las administraciones que cuando suelen apoyar a entidades solo miden en terminos de cantidad y nunca de calidad.


    SIn embargo creo que no hay que ser tan negativo, la situacion es malisima pero tan mala era hace 10 años.Pero hay muuucha gente y muchas organizaciones que no solo hacen bien su trabajo de participacion sino ademas tienen claro cuales son las lineas roja de nuestro modelo.


    Espero que aunque esten desperdigadas puedas conocerlas, pero sin el correspondiente apoyo de la administracion y para eso necesitamos tener responsables de juventud de nivel, no cambiaremos el modelo.

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    1. Gracias por tu comentario. En efecto faltan cosillas, muchas. Pero un post da para lo que da y mi intención es seguir aportando cosas para crear debate. He leído el enlace que me envías y me ha parecido fantástico. Estoy muy en la línea de lo que escribía Julio. Fuí vicepresidente de un Consejo autonómico más de 5 años y trabajé como coordinador de la permanente durante 4. Y todavía me duele lo de los consejos, primero porque, como dice Julio, aprendí mucho allí y segundo porque se han hecho muy mal las cosas(desde el principio), pero eso será para otro post. Muchas gracias por entrar en este blog y dar tu opinión, espero que sigas echándole un ojo de vez en cuando y que aportes cuanto estimes oportuno.
      Un saludo y suerte en tu puesto.

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  5. Muy buenas, en primer lugar quería dar las gracias por las cosas que posteas, llevo unos meses trasteando por tu blog, me está gustando y estoy aprendiendo y abriendo los ojos sobre el mundo asociativo.

    Tengo 24 años y soy un "romántico" del tema asociativo, aunque como ya digo, me queda mucho por aprender. Llevo en la asociación musical de mi pueblo desde desde pequeño y desde hace un par de años estoy en su junta directiva. Lo que aporta pertenecer a una asociación y sentirte partícipe es muy positivo, nosotros desde la agrupación musical estamos transmitiéndolo a los más jóvenes y se nota, da gusto verlos (y vernos)compartiendo aficiones y haciendo amigos impensables de otro modo.

    Ahora a lo que iba, mi asociación (su sección juvenil) se unió hace un año al Consejo Local de Juventud de mi pueblo, y empezaron a crearse inquietudes en mí y ganas de actuar y aumentar el rango de actuación. Así que, por las circunstancias, me presenté a Presidente (sin mucha oposición) y salí yo. Mi inicio ha coincidido con la mala situación del Consejo Juvenil de la región. Después de leer tus post, de saber cómo han funcionado las cosas en Consejos cercanos y demás, sé que los Consejos no han estado haciendo lo que deberían, pero una de las cosas por las que entré fue para intentar resucitar la participación juvenil y el asociacionismo en mi pueblo, por medio del Consejo de Juventud. Estamos empezando a estructurar y planificarnos. Pero a lo que venía toda esta parrafada era:

    ¿Algún consejo o sugerencia a la hora de emprender esta "misión"? Yo soy positivo y creo que se puede cambiar la situación, lo sé, con trabajo, paciencia, imaginación y originalidad, pero no que da otra.

    Un saludo y gracias otra vez.

    Tomás

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  6. Gracias por tu comentario y enhorabuena por querer cambiar las cosas para mejor. Sólo te voy a decir una cosa. Los consejos deben dedicarse a servir a las asociaciones y no ser un duplicado de la Concejalía de juventud. Tu razón de ser es que cuando te vayas las asociaciones de tu pueblo estén en mejores condiciones par trabajar que cuando entraste. Suerte y paciencia.
    Un saludo y gracias por leer este blog.

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