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viernes, 13 de abril de 2012

Acabemos con las charlas informativas (II)


Como continuación al vídeo “acabemos con las charlas informativas” os acerco la siguiente reflexión sobre mi postura ante este recurso: (aviso,  la entrada no es corta, no todo se puede poner en dos líneas para que se pueda leer en internet)


1.    El tiempo.
En general, estas charlas informativas se realizan en el marco de una clase de educación secundaria y tenemos 50 minutos de duración a los que tenemos que restar el tiempo que perdemos para preparar el  vídeo y disponer la clase de otra manera. Además, llevamos un temario que tenemos que cumplir y eso nos deja muy poco tiempo para interactuar con los asistentes.

2.    El espacio.
La disposición de una clase cualquiera en un instituto (o en la universidad) es un disparate metodológico que no contribuye en absoluto para que se produzca el clima adecuado de intervención. Las clases son tan pequeñas que es imposible adaptarlas a una fórmula más participativa (disposición en U), a veces hasta están atornilladas al suelo y si no lo están es más tiempo que se pierde.

3.    Comunicación.
Que se produzca el hecho de la comunicación ya es bastante difícil de por sí para que encima tengamos problemas como los anteriores que solucionar.  Podemos ser los mejores comunicadores de la tierra y con una gran capacidad de captar la atención de los jóvenes pero es imposible que en tan corto espacio de tiempo podamos incidir mínimamente en los alumnos.

4.    Charlas para todo.
El cajón de sastre. Las charlas valen para todo: prevención de drogodependencias, educación para la salud, tolerancia en general, derechos humanos, cooperación, habilidades sociales….Parece que el sistema “formal” deja  al “informal” que se ocupe de esas cosas que ellos no tienen tiempo (ni saben), sin ninguna planificación ni seguimiento alguno. Parece que tiene la misma importancia que un taller de manualidades. Además, no está ubicada en ningún plan sino en cubrir una serie de objetivos de intervención sin ningún criterio metodológico. No olvidemos tampoco que estas charlas son obligatorias, como si fueran una clase más.

5.    Empatía.
Cuando nos ponemos a organizar estas charlas nos olvidamos de lo más importante (esto pasa en todos los órdenes en los programas destinados a jóvenes): quiénes son los destinatarios. Sólo tendríamos que recordar cuando éramos alumnos y venía un monitor a darnos una charla y comprobar que además de no hacerle caso alguno lo más importante es que nos libraban de una clase y ni siquiera sabíamos de qué nos iban a hablar. Pues ahora pasa exactamente lo mismo. No sé que principio genético nos hace olvidar que también tuvimos quince años.

6.    A veces te castigan por decir la verdad.
En algunos temas de estas charlas más vale que te lleves cuidado porque decir la verdad está prohibido. Algún monitor ha tenido que dejar su trabajo después de informar sobre la clasificación de las drogas y decir lo que pone en las guías realizadas por la administración, por ejemplo: el LSD puede provocar muchas cosas pero no dependencia.  Pues si un joven va a su casa y se lo cuenta a su padre, éste pondrá el grito en el cielo e irá a ver al Director del centro para pedir explicaciones y por tanto bronca para el monitor y se acabaron las charlas de drogas. Todo por decir la verdad.

7.    La presencia del profesor.
Esta es una buena muestra de que en la educación falla algo estrepitosamente. Cuando un monitor va a dar una charla sólo tiene una cosa clara: no quiere que esté el profesor delante ya que la experiencia dice que los chavales se coartan a la hora de hablar sobre muchos temas si el docente habitual está delante. Ese es un hecho que delata qué clase de sistema educativo tenemos. Para más inri, la dirección está preocupada por cómo se portarán los chavales si nos dejan a solas con ellos. En general, cuando estamos solos, la clase es una balsa de aceite. Yo si fuera profesor me tiraría de los pelos al pensar que mis alumnos tienen más confianza con un desconocido que conmigo.

8.    ¿Y los destinatarios?
En cualquier actuación en el marco de la ASC siempre tenemos en cuenta al destinatario.  Sabemos que hay que analizar la realidad y, sobre todo, las características de los jóvenes a los que nos dirigimos para saber qué técnicas y el modo de organizar la acción. En las charlas no tenemos ni idea de quiénes son esos chicos pero parece que nos lo “autoperdonamos” aún sabiendo que es un disparate que no haríamos en ninguna otra circunstancia.

9.    Aunque uno de los presentes aprenda algo ya está bien.
Pues muy caro nos sale y si en ASC nos conformamos con eso mal vamos. Esta expresión es como el derecho al consuelo que tienen los derrotados de antemano. Además, en tan corto espacio de tiempo la incidencia en los jóvenes es mínima. Una de las esencias de estas charlas es intentar despertar el espíritu crítico del joven y nosotros queremos hacer en 50 minutos escasos la competencia a toda una avalancha de publicidad y mensajes que les dicen exactamente lo contrario.

Y ¿qué hacemos entonces?
Pues romper con lo establecido y calentarnos la cabeza para proponer otro tipo de acciones. En un centro de educación secundaria con sus normas, sus rejas y su encorsetamiento no podemos hacer nada que se relacione con la ASC mientras que las cosas estén así. Hay que llevarlas fuera y con jóvenes que se inscriban voluntariamente en nuestras actuaciones. ¿Qué es difícil? Toma, pues claro. Nadie está hablando de que sea fácil. Pero si quieres intervenir, por ejemplo, en racismo y xenofobia, porqué no hacer un taller de 6 horas de duración en dos tardes, bien programado, conociendo a los jóvenes asistentes y con dinámicas que ejemplifiquen lo más importante para después que sean ellos mismos quienes preparen una campaña de sensibilización y la difundan entre sus compañeros, procurando su participación en todo el proceso de forma efectiva. Así será más fácil que a muchos de los participantes le quede un aprendizaje que no sea medible pero que pueda proporcionarle herramientas suficientes para discernir en un futuro situaciones que como ciudadanos no nos gustan y, a la postre, es lo más importante: que seamos todos ciudadanos críticos y comprometidos con nuestro entorno.
Para finalizar sólo manifestar que el único secreto es la empatía, la planificación, el compromiso y, por supuesto, la participación REAL de los jóvenes en todo aquello que hacemos y que los tiene como destinatarios. Si no es así ¿para qué lo hacemos?

9 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, no valen para nada y a veces como "charlista" me pregunto qué es lo que estoy haciendo. Saludos.

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  2. Gracias por tu comentario y espero que sigas participando en el blog.

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  3. Me ha llegado este correo, aqui lo dejo por si a alguien le interesa:

    El próximo nº 15 de la Revista RES http://www.eduso.net/res/ está dedicado a "La educación social y la justicia juvenil".

    Es posible enviar artículos para este nº 15 antes del 16 de abril de 2012.

    Información y orientaciones para el próximo número: http://www.eduso.net/res/?b=17&c=160

    También incluye otro apartado, "Miscelánea", que puede incluir artículos no relacionados directemente con el tema del número pero si relacionados con la
    educación social.

    Para enviar artículos y contacto con la redacción en el e-mail: res@eduso.net

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  4. Estoy totalmente de acuerdo con tus planteamientos, bienvenidas sean todas las aportaciones a la ASC dentro del ámbito formal, que contribuyan a acciones educativas reales y profundas. En este sentido, por supuesto que sería conveniente, dedicar mas que una hora, salir del aula, adaptarse a la realidad del grupo, etc.
    Sin embargo, el panorama actual que recorta el presupuesto en Educación y pretende ampliar el número de alumnos por aula, entre otras, no permite ver un futuro muy esperanzador.
    De nuevo, enhorabuena por el blog

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  5. Gracias por tu comentario y espero que sigas por aquí.

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  6. Estoy totalmente deacuerdo contigo, esas charlas planteadas como se plantean no sirven de nada, los jovenes no desconectan de la clase de antes y lo ven como un rollo mas....pero claro no voy a pensar asi despues de 5 años trabajando con el mejor...jeeje
    Felicidades por el blog jefe¡¡

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  7. Hola Mariajo, qué tal andas. Me alegra verte por aquí y que dejes tu opinión. Espero que todo vaya bien. Besos.

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  8. Mucha razón tienes. El formato y las circimstancias influyen en nuestra capacidad de acción educativa.

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  9. Gracias, Noelia. La verdad es que la sensación de impotencia que te da cuando encuentras un lugar para trabajar con jóvenes que es absolutamente nefasto es terrible ¡ Y tú que lo tenías todo preparado¡. Gracias por tu comentario. Saludos.

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