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viernes, 1 de octubre de 2021

¿Dónde te gustaría que estuviera el colectivo profesional de los educadores y las educadoras sociales dentro de 25 años?

Como en las últimas ocho ediciones, el Col·legi d'Educadores i Educadors Socials de Catalunya me invita a participar en el Carnaval de Blogs con motivo del Día Internacional de la Educación Social que también coincide este año con el 25 aniversario del CEESC (¡Enhorabuena!). Para este año, nos piden un post sobre dónde nos gustaría que estuviera el colectivo profesional dentro de 25 años. Como si me paro a pensar un poco sobre el tema la visión me va a salir algo pesimista, por no decir catastrófica, me vais a permitir un ejercicio de deseo más que de razón. Más lo que me gustaría, aunque seguro que para ese tiempo no lo veré, que lo que la cabeza me dice. Aquí va mi reflexión futurista, medio en broma medio en serio.



Año 2046.

Quienes han estudiado los 6 años de grado están todos/as colegiados/as en los diferentes Colegios de Educadores/as Sociales. Ya no solo porque exista la obligación legal para ejercer sino por propia decisión, para como colectivo ser más fuertes. 

Los distintos colegios son entidades super potentes y respetadas en la sociedad por su fuerza colectiva e incidencia social. Además de defender la profesión y a los y las profesionales son eminentemente reivindicativos y por acuerdo de hace muchos años han decidido luchar contra el corporativismo, teniendo los cauces suficientes para expulsar del Colegio y, por tanto, de la profesión a quienes ejercen de educadores/as sociales de forma negligente, torticera y que no tienen como principal objetivo a las personas beneficiarias de sus actuaciones. También, a quienes han demostrado ser más gandules/as que San Teodoro. En este capítulo también está incluido el personal funcionario de la administración que si son expulsados del Colegio no podrán ejercer. Por supuesto, con los consiguientes órganos de garantías que demuestren que esas personas denigran la profesión.

Los Colegios han de tener en su junta de gobierno por mandato estatutario a una representación amplia y paritaria de la profesión: administración pública, empresas, entidades sin ánimo de lucro, profesionales autónomos y personas jubiladas de reconocido prestigio y trayectoria profesional. Quienes estén en los órganos de gobierno será de forma profesional y tendrán una excedencia de su trabajo mientras dure su dedicación. Mandatos de un periodo de 4 años, como máximo.

Desde hace muchos años, también se ha decidido que los y las profesionales de la educación social dejen de hacer intrusismo profesional realizando tareas de refuerzo y apoyo escolar, existiendo sanciones graves para quienes lo propicien o desarrollen, llegando incluso a la expulsión.

En todos los centros escolares de primaria, secundaria y bachillerato la figura del profesional de la educación social está plenamente incorporada en la vida del centro, existiendo una ratio obligatoria de un/a educador/a social por cada 50 niños o adolescentes.

Su función esencial es potenciar un vínculo de confianza con niños/as y chicos/as y hacerles un seguimiento grupal e individual, proponiendo actuaciones, en coordinación con el claustro del centro y con las administraciones locales y organizaciones que trabajan en el entorno, para incidir en educación en valores, habilidades para la vida, educación para la participación y la realización de proyectos comunitarios creados y gestionados por el alumnado, así como a cualquier problemática social, personal o familiar que pueda repercutir en su desarrollo.

Serán quienes informen a los servicios municipales correspondientes sobre situaciones y realidades que haya que corregir de modo preventivo o actuar cuando así lo manden las circunstancias.

Aunque en los últimos años, con este tipo de actuación, se ha bajado un 80% la incorporación de adolescentes a centros de menores, los que quedan pasan a ser de gestión pública directa no pudiéndose sacar a concurso público para que sean gestionados por empresas o entidades sin ánimo de lucro.

El grado de educación social, también desde hace tiempo, ha cambiado radicalmente y de los seis años, dos de ellos están reservados para prácticas (bien) remuneradas en la administración, empresas o entidades sociales que perciben a su vez  una serie de ventajas fiscales y sociales, pero han de cumplir con unos requisitos mínimos. El objetivo de estas prácticas es que los y las estudiantes tengan un conocimiento práctico de la profesión y la realidad con la que se van a encontrar.

Desaparecieron los máster, hacer negocio con alumnos/as  y las prácticas inservibles.  Los distintos departamentos universitarios están abiertos a la sociedad a la que pertenecen y basan su actuación en el conocimiento, la ética y en el bienestar y desarrollo integral de las personas a las que van dirigidas las acciones propias en el marco de la educación social. Para ser profesor/a de la facultad necesariamente se ha tenido que trabajar durante 5 años como educador social en la administración, empresas o entidades sociales, además de los requisitos propios de la Universidad. Quienes se dedican a la investigación están por entero dedicados/as a ella y no pueden dar clases ya que no tienen los conocimientos metodológicos y prácticos preceptivos, pero su labor está muy reconocida por necesaria.

La profesión está muy reconocida socialmente ya que las familias se han dado cuenta que la función esencial que realizan estos/as profesionales con sus hijos/as ningún otro profesional de la educación, ni padres ni madres y otras instancias hacen porque ni pueden ni saben. Un/a educador/a social tiene una remuneración de tres veces el salario mínimo interprofesional, como mínimo y en función de su responsabilidad.

Por la misma naturaleza del trabajo que se realiza y que bebe directamente del trato con personas, a veces en situaciones complejas, los y las educadores sociales tendrán un año sabático cada cinco de dedicación que utilizarán, al menos en un 50%, en reciclarse, ampliar perspectivas y conocer nuevas metodologías de intervención. Igualmente, tendrán cada 5 años que, de forma individual o conjunta con otros/as educadores sociales, hacer una publicación sobre su trabajo para que quienes estudian el grado lo puedan conocer. Estas publicaciones serán editadas por los distintos Colegios Profesionales y formaran parte de los textos oficiales de lectura de los estudios de educadores/as sociales de cada ámbito.

En 2046 la profesión se ha quitado de encima el sambenito de que sólo es útil para la gente necesitada ya que la población se ha dado cuenta que la educación social es necesaria en todos los ámbitos, sobre todo cuando se habla de población adolescente y joven ya que los valores no vienen en el código genético de según qué procedencia social tengan. Esto se comprobó de forma definitiva a finales de la década de 2020 ya que se certificó que existían miembros de la judicatura, del profesorado, de la medicina... que a pesar de sus estudios durante muchos años tenían y trasladaban unos valores correspondientes a 1956, siendo nefastos para su propia familia, su entorno y la sociedad. Sin los y las educadores/as sociales niños/as y adolescentes de esas familias estarían perdidos.

¿Y vosotros/as cómo lo veis?

Volviendo a 2021, buen día de la educación social y que cada uno/a podamos aportar nuestro mar de arena para expulsar de esta profesión lo que no nos gusta y convertirla en lo que se supone debería de ser. 

Al CEESC, una vez más, gracias.

Pinchando aquí podéis acceder a todos los post publicados en el Carnaval de blog del CEESC para este 2021. Buena lectura.




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