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viernes, 26 de mayo de 2017

Las apuestas y los y las jóvenes.

Sin duda, es uno de los asuntos  más vergonzosos que estoy observando en los últimos tiempos y parece que el tema no va con nadie. No se puede ver, leer o escuchar ninguna información deportiva en donde las apuestas no tengan un protagonismo esencial, más incluso que el  propio deporte.


Según leo en distintas informaciones y estudios, los y las jóvenes saben lo que es la ludopatía clásica, sí, la del bingo y máquinas tragaperras, pero no relacionan las apuestas con esas costumbres de las personas adultas.

Sólo hay que echar un vistazo a la proliferación de estos lugares en nuestros pueblos y ciudades para saber que no es un broma ni una moda pasajera, es un negocio de primer orden al que nuestros, vilipendiados internacionalmente, medios de comunicación se han sumado ávidos de ingresos por publicidad, incluso famosos comentaristas deportivos ya no nos hablan de que si el 4-4.2 es mejor que el 4-3-3, ahora es que si apuestas porque gane tal equipo te llevas tantos euros y encima, para empezar, te regalan dinero. Ludopatía de libro, vamos.

En cierta manera me recuerda a nuestros periódicos y a esos editoriales y reportajes contra la prostitución para luego, unas páginas más atrás, están  repletos de anuncios y ofertas de pago por sexo. El negocio es el negocio. Tenemos una sociedad basada en la hipocresía. Esa es la principal enseñanza que damos a infancia, adolescencia y juventud.

He entrado en estos centros de apuestas, que también son bares, y la sorpresa es que su público mayoritario es gente entre los 18 y 30 años,  pero no olvidemos que también se pueden hacer a través de las aplicaciones móviles que estas casas de apuestas tienen y la facilidad que te ofrece estar con tu teléfono apostando y hacer seguimiento de dicha apuesta mientras haces cualquier otra cosa.

Es increíble que algo con tantos valores como el deporte consiga que a través de él se busquen la ruina sectores tan castigados como el juvenil. A mí, me da una indignación absoluta ver cómo se están potenciando estas prácticas desde emisoras de radio y televisión con un público mayoritariamente juvenil.

Pero tranquilos y tranquilas, que cuando el problema salte a la televisión con algunas desgracias que ya se están produciendo, entonces pondremos en marcha comisiones de trabajo, centros de tratamiento y muchos programas de formación. Más negocio. Lo de la prevención y la regulación parece que en este país no está bien visto.

Mientras, estas grandes empresas de apuestas tienen su sede fiscal en…Gibraltar.


Vaya un país.

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